
A lo largo de la historia, distintas tradiciones espirituales han afirmado que el ser humano no se reduce únicamente a su cuerpo físico. Somos una realidad multidimensional, conformada por varios niveles de existencia que interactúan entre sí y que permiten la experiencia de la vida, la conciencia y la evolución espiritual.
En este marco, se habla de siete cuerpos principales que constituyen al ser humano: físico, etérico, emocional, mental, causal, búdico y átmico. Cada uno cumple una función y se relaciona con diferentes planos de vibración. Veamos brevemente cada uno de ellos:
Cuerpos del ser humano
1. Cuerpo físico
Es el vehículo tangible, el que nos permite experimentar la materia, el tiempo y el espacio. Se compone de órganos, huesos, tejidos y sistemas biológicos.
- Función: sostener la vida terrenal y permitir la experiencia sensorial.
- Necesidades: nutrición, descanso, movimiento y cuidado de la salud.
2. Cuerpo etérico o energético
Es la réplica sutil del cuerpo físico y actúa como puente entre lo material y lo espiritual. Según muchas tradiciones, se relaciona con la red de meridianos, nadis y chakras.
- Función: vitalizar el cuerpo físico a través de la energía (prana, chi, ki).
- Se percibe como un campo luminoso cercano al cuerpo, a veces llamado «doble etérico».
3. Cuerpo emocional o astral inferior
Está ligado a los sentimientos, deseos y pasiones. Es el que vibra con las emociones, tanto armónicas como desarmónicas.
- Función: procesar emociones y generar lazos afectivos.
- Desequilibrio: emociones desbordadas o reprimidas afectan tanto al físico como al mental.
4. Cuerpo mental
Se asocia con los pensamientos, las creencias y los procesos intelectuales. Puede dividirse en:
- Mental inferior: ligado al razonamiento, análisis y estructura lógica.
- Mental superior: conectado con la intuición, la creatividad y las ideas abstractas.
- Función: organizar la mente y dirigir la voluntad.
5. Cuerpo causal
Considerado el cuerpo del alma, donde se almacenan las experiencias profundas y aprendizajes de distintas encarnaciones. Representa el registro de la evolución personal.
- Función: ser el archivo de la conciencia individual.
- Se vincula con la misión de vida y el karma.
6. Cuerpo búdico
Es el plano de la conciencia unitaria y del amor incondicional. En él desaparece la separación entre “yo” y “los otros”, y se experimenta la compasión universal.
- Función: vivir en armonía con todos los seres y conectar con la sabiduría del corazón.
- Estado: paz, intuición y amor trascendente.
7. Cuerpo átmico
El nivel más elevado del ser humano, identificado con la chispa divina o el “Yo superior”. Representa la unión con lo eterno, con la Fuente o con el Absoluto.
- Función: ser la esencia espiritual pura, más allá de la individualidad.
- Se expresa como voluntad divina, conciencia plena y unidad con el Todo.
Conclusión
Los siete cuerpos del ser humano no son entidades separadas, sino dimensiones interconectadas que conforman la totalidad de nuestro ser. El bienestar integral surge del equilibrio entre ellos: cuidar el cuerpo físico, armonizar la energía vital, sanar emociones, cultivar pensamientos claros, reconocer la sabiduría del alma y abrirse al amor y a la conciencia universal.
Desde esta perspectiva, la vida humana no es solo una experiencia material, sino un camino de expansión y despertar espiritual.





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