Cases of the reincarnation type. Twelve cases in Thailand and Burma. Vol. 4

Cases of the reincarnation type. Twelve cases in Thailand and Burma. Vol. 4

En el cuarto volumen de Cases of the Reincarnation Type, Ian Stevenson insiste —con la tenacidad de un relojero suizo y el temple de un forense zen— en su cruzada por documentar lo que muchos científicos prefieren barrer bajo la alfombra del esoterismo: los recuerdos de vidas pasadas. Esta vez, el escenario se traslada a Tailandia y Birmania, dos países donde la reencarnación no es una hipótesis extravagante, sino casi un hecho de la vida cotidiana. Un poco como la lluvia en el monzón o la sonrisa del monje en el templo: siempre ahí, sin necesidad de explicarse demasiado.

Stevenson, sin embargo, sí se explica. Y mucho. Su estilo es más quirúrgico que lírico, más formulario que fogonazo místico. Pero lo que pierde en épica, lo gana en escrúpulo. En estas doce historias, el patrón se repite con la insistencia de una campana de meditación: niños muy pequeños que describen, con lujo de detalles desconcertantes, quiénes fueron en otra vida, dónde vivieron, cómo murieron. Algunos incluso traen marcas de nacimiento en los lugares exactos donde —según sus testimonios— recibieron un disparo, una puñalada o algún otro obsequio letal del destino anterior. No es precisamente material para una tarde ligera en la biblioteca.

¿Invención infantil? ¿Sugerencias paternas? ¿Fraude piadoso? Stevenson no se traga la primera explicación cómoda que flota en el aire. Más bien la destripa. Entrevista, corrobora, viaja, investiga. Como un Colombo de lo paranormal, siempre sospechando que hay algo más bajo la superficie. De hecho, lo más sorprendente del libro no son los casos en sí —que ya tienen lo suyo—, sino la obstinación con que el autor intenta desmontar todas las explicaciones racionales antes de atreverse a dejar en pie la posibilidad de que, bueno… tal vez la conciencia sea un poco más resistente que el cuerpo.

Pero aquí viene el giro irónico: Stevenson estudia estas historias en culturas donde la reencarnación es casi un sentido común. ¿No sería lógico pensar que eso contamina las declaraciones? ¿Que el niño birmano que dice haber sido un soldado asesinado está simplemente interpretando el mundo a través del guion que le ha dado su entorno? Stevenson lo sabe. No se hace el ingenuo. Dedica buena parte del libro a lidiar con esta incómoda tensión entre expectativa cultural y evidencia empírica. Como quien intenta escuchar una melodía objetiva en medio de un coro que no para de cantar lo mismo desde hace siglos.

Lejos de las promesas espirituales de los gurús o los fuegos artificiales de los médiums, este libro tiene el sabor austero de un diario de campo. Quizá por eso resulta tan intrigante. Stevenson no predica, registra. No se mete en jardines teológicos, ni especula sobre almas y karmas con retórica inflamada. Solo acumula datos que no encajan del todo en el marco habitual de la ciencia, con la esperanza —¿o la provocación?— de que alguien más se atreva a mirar.

Cases of the Reincarnation Type no es lectura fácil, ni cómoda, ni concesiva. Pero es una rareza: un ejercicio de rigor aplicado a lo inverosímil. Como si alguien se tomara en serio el testimonio de un niño que recuerda haber sido asesinado… y descubriera que, diablos, hay un cadáver real que encaja con la historia.

Para quien esté dispuesto a mirar los bordes del conocimiento sin parpadear, esta obra ofrece una extraña combinación: la frialdad del dato y la calidez de lo profundamente humano. O, dicho de otro modo, la sospecha de que quizás morimos… pero no del todo.

Cases of the reincarnation type. Twelve cases in Thailand and Burma. Vol. 4

AutorDr. Ian Stevenson
PortadaVer portada
EditorialUniversity of Virginia Press
Año1999
IdiomaInglés
EncuadernaciónTapa dura
Nº de páginas308
ISBN9780813909608

Dr. Ian Stevenson

Dr. Ian Stevenson

El Dr. Stevenson es mundialmente conocido por sus investigaciones, realizadas durante más de 40 años, sobre casos de reencarnación y otras evidencias de supervivencia tras la muerte.

Nacido en Montreal, Canadá, el 31 de octubre de 1918, estudió en la Universidad de St. Andrew en Escocia y en la Universidad McGill de Montreal, donde obtuvo su título de médico en 1943, obteniendo un premio por la calificación más alta en todas las asignaturas del currículo de medicina.

Tras un breve período de investigación en bioquímica, Stevenson, insatisfecho con su reduccionismo, buscó la manera de estudiar lo que consideraba "algo más cercano a la totalidad del ser humano".

A finales de la década de 1940, se unió a un grupo del Hospital de Nueva York y comenzó a investigar en medicina psicosomática, en particular sobre los efectos del estrés y las emociones fuertes en los síntomas físicos. Este trabajo lo condujo finalmente a formarse en psiquiatría y psicoanálisis, y en 1957, a la temprana edad de 38 años, fue nombrado profesor y director del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Virginia.

A principios de la década de 1950, animado por un encuentro con Aldous Huxley, se convirtió en uno de los primeros académicos estadounidenses en investigar los efectos de las drogas psicodélicas en un contexto psiquiátrico. Una experiencia con LSD le indujo lo que describió como una "experiencia mística", en la que experimentó tres días de "perfecta serenidad" y la sensación de que "nunca más podría enojarme. Casualmente, eso no funcionó, pero el recuerdo persistió como algo que abrigaba esperanza".

Experiencias como esta profundizaron su insatisfacción con las teorías predominantes sobre la mente y el cuerpo y finalmente lo llevaron a realizar una extensa investigación sobre la percepción extrasensorial y una amplia variedad de experiencias que sugieren la supervivencia después de la muerte, como apariciones, experiencias cercanas a la muerte, visiones en el lecho de muerte y la mediumnidad.

Con el tiempo, realizó y publicó investigaciones en todas estas áreas, pero fue el descubrimiento, en publicaciones poco conocidas, de numerosos informes dispersos de niños pequeños que parecían tener recuerdos de una vida anterior lo que condujo a la investigación que él mismo lideró y por la que ahora es más conocido.

En 1961, realizó su primer viaje de campo a India y Sri Lanka (entonces Ceilán) para estudiar de primera mano los recuerdos de vidas anteriores reportados por niños pequeños. Tras este primer viaje, Chester Carlson, el inventor de la máquina Xerox, financió viajes adicionales, y cuando Carlson falleció en 1968, dejó fondos para investigación y una cátedra financiada, suficientes para permitirle al Dr. Stevenson renunciar a sus funciones clínicas y administrativas y dedicarse por completo a la investigación.

Además, el Dr. Stevenson fundó la División de Estudios de la Personalidad (ahora Estudios Perceptuales), la única unidad de investigación universitaria del mundo dedicada al estudio de los recuerdos de vidas anteriores, las experiencias cercanas a la muerte y fenómenos relacionados.

Durante los siguientes 35 años, el Dr. Stevenson viajó extensamente por todo el mundo, recorriendo en ocasiones un promedio de 88.000 kilómetros al año, identificando y estudiando cerca de 3.000 casos en culturas asiáticas y occidentales. Su investigación se caracterizó por una atención casi obsesiva al detalle y la corroboración de informes mediante entrevistas con numerosos testigos directos, así como con documentos como certificados de nacimiento e informes post mortem. Su enfoque empírico lo hizo profundamente escéptico ante los supuestos relatos de vidas anteriores obtenidos mediante hipnosis o "regresión a vidas pasadas".

Mantenía un archivo en su oficina, al que tituló "Afirmaciones Extravagantes", que contenía numerosos Thomas Jeffersons, María Magdalenas, Napoleones y Josefinas, y especulaba divertidamente con sus colegas sobre qué sucedería si todos fueran encerrados juntos en una habitación.

El Dr. Stevenson fue autor de más de 300 publicaciones, incluyendo 14 libros. En sus publicaciones sobre casos de reencarnación, identificó numerosos Patrones recurrentes e interculturales, incluyendo las edades en las que los niños solían hablar de sus recuerdos (comenzando alrededor de los 2-3 años y terminando a los 7 u 8), el modo de muerte de la personalidad previa (a menudo violenta o repentina) y comportamientos inusuales (incluyendo fobias, habilidades o intereses inusuales y confusión de género cuando la vida anterior fue la del sexo opuesto).

Sin embargo, su obra maestra es una monografía de dos volúmenes y 2268 páginas que informa sobre más de 200 casos en los que marcas de nacimiento o defectos congénitos muy inusuales del niño se correspondían con marcas, generalmente heridas mortales, en la persona anterior. El Dr. Stevenson consideró esta investigación como un posible tercer factor, además de la genética y el entorno, en el desarrollo de la personalidad humana. Sin embargo, su énfasis siempre estuvo en la evidencia, y su mayor frustración no fue que otros científicos descartaran sus interpretaciones de la evidencia, sino que la mayoría lo hiciera sin siquiera molestarse en leer la evidencia que él había recopilado con tanto esmero.

En 1982, el Dr. Stevenson contribuyó decisivamente a la fundación de la Sociedad para la Exploración Científica, una organización para científicos dedicados a áreas de investigación que cuestionaban muchos supuestos de la ciencia contemporánea. A pesar de sus intereses poco ortodoxos, era la personificación de la rectitud académica tanto en su vestimenta como en su comportamiento; sin embargo, su firme y seria devoción a la obra de su vida se veía atenuada por un irónico y mordaz sentido del humor. Al comentar, por ejemplo, que sentía aprensión, pero no miedo a la muerte, dijo: «Presiento que me enfrentaré a recuerdos, algunos de los cuales no me gustarán y que me gustaría borrar. Pero me pregunto, ¿qué padres podrían quererme de bebé?».

Ver todos los libros del autor