Children who remember previous lives: a question of reincarnation (revised edition)

Children who remember previous lives: a question of reincarnation (revised edition)

Hay libros que gritan y libros que susurran. Children who remember previous lives, del psiquiatra canadiense Ian Stevenson, pertenece a esta segunda estirpe: no pretende levantar templos ni destruir dogmas, solo sembrar una duda persistente como una piedra en el zapato de la razón moderna. Publicado en 1987, el libro tiene la cortesía —rara en estos temas— de no intentar convencer a nadie. Solo pide que escuchemos. A cientos de niños. De distintas culturas. Que aseguran recordar vidas que no vivieron. Con una precisión que haría palidecer a más de un notario.

Lejos del charlatanismo de feria y del new age empalagoso, Stevenson se adentra en este territorio resbaladizo con la sobriedad de un forense. Su método es clínico, casi obstinadamente escéptico: entrevistas detalladas, verificación de datos, contrastes con registros oficiales, y una sana obsesión por descartar cualquier sesgo, influencia cultural o delirio psiquiátrico. ¿El resultado?: un archivo vasto y meticuloso de casos documentados durante más de cuarenta años en países como India, Sri Lanka, Turquía, Birmania o Líbano. Sí, también hay algunos en Occidente, pero como suele ocurrir con lo insólito, lo improbable se lleva mejor con las creencias ajenas.

Lo más perturbador del libro no es lo que dice, sino cómo lo dice. Stevenson no proclama verdades ni redacta manifiestos: simplemente enumera hechos. Con una frialdad que, paradójicamente, enciende fuegos. No hay giros narrativos, ni dramatizaciones emocionales. Solo niños que recuerdan nombres, casas, muertes, cicatrices que coinciden con autopsias de desconocidos. ¿Truco, coincidencia, inconsciente colectivo jugando a los acertijos?. Tal vez. Pero la acumulación de casos desactiva el consuelo de la excepción.

La gran ironía es que, cuanto más se esfuerza Stevenson en mantener los pies en la tierra, más se abren las grietas del suelo bajo nosotros. Su obra no ofrece respuestas definitivas —y menos mal—, pero sí pone sobre la mesa una pregunta que la ciencia contemporánea prefiere dejar en la bandeja de lo innecesario: ¿qué demonios es la conciencia? .¿Un subproducto neuronal o algo que persiste, como el eco después del trueno?

Stevenson no ofrece consuelo religioso ni revela verdades ocultas. Pero sí lanza una invitación peligrosa: reconsiderar los límites de lo que creemos saber. A fin de cuentas, el pensamiento científico no se fundó sobre certezas, sino sobre preguntas imposibles. Y esta, tal vez, es una de las más incómodas de todas

 

Sinopsis de Children who remember previous lives: a question of reincarnation (revised edition)

El concepto de reencarnación existe desde hace miles de años y forma parte de muchas religiones, como el hinduismo, el budismo, el jainismo y el sijismo. Además de estas creencias religiosas, muchas personas creen que ofrece una explicación a los misterios de la vida. Hay niños que afirman recordar vidas pasadas, ya sean adultos o incluso animales. Estos supuestos recuerdos podrían afectar el desarrollo del niño e incorporarse a su personalidad.

Este libro presenta una mirada profunda a los cuarenta años que el Dr. Stevenson dedicó al estudio de niños que afirman recordar vidas pasadas. Es una lectura informativa y profesional que disipa las ideas erróneas comunes sobre la reencarnación y ofrece una perspectiva abierta. Ofrece un panorama general de la historia de la creencia y la evidencia de la reencarnación, con nuevo material sobre marcas de nacimiento y defectos congénitos, estudios independientes de replicación y avances recientes en el estudio genético. También abarca la investigación con niños, los métodos utilizados, los casos estudiados y el análisis de los datos. Se explora la idea de la reencarnación como una explicación para algunos problemas sin resolver en psicología y medicina.

Children who remember previous lives: a question of reincarnation (revised edition)

AutorDr. Ian Stevenson
PortadaVer portada
EditorialMcFarland
Año2000
IdiomaInglés
EncuadernaciónTapa blanda
Nº de páginas356
ISBN9780786409136

Dr. Ian Stevenson

Dr. Ian Stevenson

El Dr. Stevenson es mundialmente conocido por sus investigaciones, realizadas durante más de 40 años, sobre casos de reencarnación y otras evidencias de supervivencia tras la muerte.

Nacido en Montreal, Canadá, el 31 de octubre de 1918, estudió en la Universidad de St. Andrew en Escocia y en la Universidad McGill de Montreal, donde obtuvo su título de médico en 1943, obteniendo un premio por la calificación más alta en todas las asignaturas del currículo de medicina.

Tras un breve período de investigación en bioquímica, Stevenson, insatisfecho con su reduccionismo, buscó la manera de estudiar lo que consideraba "algo más cercano a la totalidad del ser humano".

A finales de la década de 1940, se unió a un grupo del Hospital de Nueva York y comenzó a investigar en medicina psicosomática, en particular sobre los efectos del estrés y las emociones fuertes en los síntomas físicos. Este trabajo lo condujo finalmente a formarse en psiquiatría y psicoanálisis, y en 1957, a la temprana edad de 38 años, fue nombrado profesor y director del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Virginia.

A principios de la década de 1950, animado por un encuentro con Aldous Huxley, se convirtió en uno de los primeros académicos estadounidenses en investigar los efectos de las drogas psicodélicas en un contexto psiquiátrico. Una experiencia con LSD le indujo lo que describió como una "experiencia mística", en la que experimentó tres días de "perfecta serenidad" y la sensación de que "nunca más podría enojarme. Casualmente, eso no funcionó, pero el recuerdo persistió como algo que abrigaba esperanza".

Experiencias como esta profundizaron su insatisfacción con las teorías predominantes sobre la mente y el cuerpo y finalmente lo llevaron a realizar una extensa investigación sobre la percepción extrasensorial y una amplia variedad de experiencias que sugieren la supervivencia después de la muerte, como apariciones, experiencias cercanas a la muerte, visiones en el lecho de muerte y la mediumnidad.

Con el tiempo, realizó y publicó investigaciones en todas estas áreas, pero fue el descubrimiento, en publicaciones poco conocidas, de numerosos informes dispersos de niños pequeños que parecían tener recuerdos de una vida anterior lo que condujo a la investigación que él mismo lideró y por la que ahora es más conocido.

En 1961, realizó su primer viaje de campo a India y Sri Lanka (entonces Ceilán) para estudiar de primera mano los recuerdos de vidas anteriores reportados por niños pequeños. Tras este primer viaje, Chester Carlson, el inventor de la máquina Xerox, financió viajes adicionales, y cuando Carlson falleció en 1968, dejó fondos para investigación y una cátedra financiada, suficientes para permitirle al Dr. Stevenson renunciar a sus funciones clínicas y administrativas y dedicarse por completo a la investigación.

Además, el Dr. Stevenson fundó la División de Estudios de la Personalidad (ahora Estudios Perceptuales), la única unidad de investigación universitaria del mundo dedicada al estudio de los recuerdos de vidas anteriores, las experiencias cercanas a la muerte y fenómenos relacionados.

Durante los siguientes 35 años, el Dr. Stevenson viajó extensamente por todo el mundo, recorriendo en ocasiones un promedio de 88.000 kilómetros al año, identificando y estudiando cerca de 3.000 casos en culturas asiáticas y occidentales. Su investigación se caracterizó por una atención casi obsesiva al detalle y la corroboración de informes mediante entrevistas con numerosos testigos directos, así como con documentos como certificados de nacimiento e informes post mortem. Su enfoque empírico lo hizo profundamente escéptico ante los supuestos relatos de vidas anteriores obtenidos mediante hipnosis o "regresión a vidas pasadas".

Mantenía un archivo en su oficina, al que tituló "Afirmaciones Extravagantes", que contenía numerosos Thomas Jeffersons, María Magdalenas, Napoleones y Josefinas, y especulaba divertidamente con sus colegas sobre qué sucedería si todos fueran encerrados juntos en una habitación.

El Dr. Stevenson fue autor de más de 300 publicaciones, incluyendo 14 libros. En sus publicaciones sobre casos de reencarnación, identificó numerosos Patrones recurrentes e interculturales, incluyendo las edades en las que los niños solían hablar de sus recuerdos (comenzando alrededor de los 2-3 años y terminando a los 7 u 8), el modo de muerte de la personalidad previa (a menudo violenta o repentina) y comportamientos inusuales (incluyendo fobias, habilidades o intereses inusuales y confusión de género cuando la vida anterior fue la del sexo opuesto).

Sin embargo, su obra maestra es una monografía de dos volúmenes y 2268 páginas que informa sobre más de 200 casos en los que marcas de nacimiento o defectos congénitos muy inusuales del niño se correspondían con marcas, generalmente heridas mortales, en la persona anterior. El Dr. Stevenson consideró esta investigación como un posible tercer factor, además de la genética y el entorno, en el desarrollo de la personalidad humana. Sin embargo, su énfasis siempre estuvo en la evidencia, y su mayor frustración no fue que otros científicos descartaran sus interpretaciones de la evidencia, sino que la mayoría lo hiciera sin siquiera molestarse en leer la evidencia que él había recopilado con tanto esmero.

En 1982, el Dr. Stevenson contribuyó decisivamente a la fundación de la Sociedad para la Exploración Científica, una organización para científicos dedicados a áreas de investigación que cuestionaban muchos supuestos de la ciencia contemporánea. A pesar de sus intereses poco ortodoxos, era la personificación de la rectitud académica tanto en su vestimenta como en su comportamiento; sin embargo, su firme y seria devoción a la obra de su vida se veía atenuada por un irónico y mordaz sentido del humor. Al comentar, por ejemplo, que sentía aprensión, pero no miedo a la muerte, dijo: «Presiento que me enfrentaré a recuerdos, algunos de los cuales no me gustarán y que me gustaría borrar. Pero me pregunto, ¿qué padres podrían quererme de bebé?».

Ver todos los libros del autor