Estoy bien: el más allá nunca estuvo tan cerca
Estoy bien: el más allá nunca estuvo tan cerca
En tiempos donde lo único cierto parece ser el Wi-Fi inestable y la factura del gas, Estoy bien: el más allá nunca estuvo tan cerca, de J. J. Benítez, se atreve a tocar ese tema que la modernidad prefiere barrer bajo la alfombra del algoritmo: la muerte. Pero no la muerte como final de temporada, sino como prólogo incierto de otra historia —una que algunos juran haber leído ya entre líneas.
Con la obstinación de un cronista de lo invisible, Benítez recopila más de 160 testimonios que, en cualquier reunión familiar, habrían sido callados con un educado «tómate otro café». Son relatos de personas que aseguran haber sentido a sus muertos como quien siente una corriente de aire en una habitación cerrada: inesperada, inexplicable, pero inconfundible. Apariciones que no piden permiso, sueños que rozan la piel, voces que no caben en la imaginación ni en el dictáfono.
No es ciencia, ni pretende serlo. Tampoco sermón de púlpito. Benítez se mueve por la delgada línea que separa la credulidad del consuelo, y lo hace con una curiosa virtud: la de no querer convencer a nadie. Él escucha, recoge, ordena. Como un jardinero de lo improbable, riega relatos que otros habrían descartado como malas hierbas del pensamiento racional.
Lo sorprendente es que el libro no grita: susurra. Y en ese murmullo, el lector se asoma a una galería de emociones que va del asombro al alivio, del escepticismo a una fe sin dogma. Aquí no hay grandes revelaciones ni voces atronadoras desde el más allá, sino silencios llenos de presencia. Como si la muerte, esa gran exiliada de la conversación cotidiana, se hubiera sentado a tomar té con nosotros sin hacernos sentir incómodos.
La ironía —cruel y magnífica— es que en una época obsesionada con la evidencia, donde todo debe medirse, pesarse y compartirse en HD, lo que más consuela a muchos son relatos imposibles de verificar. Y sin embargo, profundamente humanos.
Para los racionalistas de corazón blindado, el libro será un desfile de ilusiones. Para los que alguna vez sintieron que un olor, una frase, una mariposa fuera de temporada les hablaba de alguien que ya no está… Estoy bien será más que un título: será una respuesta.
Porque quizás no estamos tan solos como creemos. Y quizás la muerte, lejos de cerrar puertas, simplemente las corre un poco… lo justo para que podamos escuchar, entre susurros, que el amor —como el eco en una catedral vacía— aún responde.
Sinopsis de Estoy bien: el más allá nunca estuvo tan cerca
Si creía conocer las investigaciones de J. J. Benítez, se equivoca. Estoy bien es otra vuelta de tuerca en la producción literaria del autor navarro.
Veamos algunos pensamientos de Juanjo Benítez sobre el delicado asunto de los «resucitados»,
como llama él a los muertos que han vuelto:
«Estoy bien es tan increíble como cierto.»
«Se trata de 160 casos “al sur de la razón”.»
«Quizá este libro sea mucho más de lo que parece.»
«Estoy bien debe ser leído despacio, muy despacio.»
«El padre Azul (y su “gente”) se han sentado conmigo a la hora de escribirlo.»
«Si usted tiene miedo a la muerte, éste es su libro; si no es así, con más razón.»
«Algún día seremos esféricos.»
«Al abrir Estoy bien, usted debería ver una luz.»
«El concepto “vivo” necesita ser revisado.»
Estoy bien: el más allá nunca estuvo tan cerca
| Autor | Juan José Benítez |
|---|---|
| Portada | Ver portada |
| Editorial | Planeta |
| Año | 2014 |
| Idioma | Español |
| Encuadernación | Tapa dura |
| Nº de páginas | 576 |
| ISBN | 9788408120162 |
Juan José Benítez

Escritor, investigador, periodista, quizá no sepamos como definir a un hombre que ha dedicado más de media vida al estudio de todo lo que nos rodea. Juan José Benítez nació en Pamplona un 7 de septiembre de 1946. Con tan solo 15 años ganó su primer sueldo trabajando en una fábrica de cerámicas, pintando y decorando jarrones. Licenciado en Ciencias de la Información por la universidad de Navarra en 1965, comenzó a trabajar para el periódico La Verdad, de Murcia en enero de 1966. Después realizó el servicio militar en Zaragoza donde comenzó a trabajar para el periódico Heraldo de Aragón. Más tarde se traslada a Bilbao donde continuó como periodista para La Gaceta del Norte. Fue en ese mismo periódico cuando, en 1972, recibió en redacción un teletipo que hablaba sobre un aterrizaje ovni en Burgos. A partir de ese momento, cubre todas las noticias relacionadas con este tema para su periódico. En 1974 un teletipo de EFE, relataba cómo un grupo de peruanos, el IPRI (Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (cuyo presidente y fundador era Carlos Paz García), aseguraba estar en contacto con seres extraterrestres. Juanjo fue el encargado de cubrir la noticia y viajó a Perú. Este grupo afirmaba estar en contacto telepático con seres de Ganímedes, el mayor de los satélites de Júpiter. En una de las citas que concertaban, el nombre de J.J. Benítez apareció en la lista de las personas de contacto y así fue como aquel día 7 de septiembre de 1974, Juanjo pudo asistir, en los arenales de Chilca, a un avistamiento programado. A raíz del envío de sus crónicas al diario, el grupo IPRI y su “Misión RAMA” fueron conocidos en toda España. Posteriormente, esas experiencias de Juanjo serían recogidas en su libro “Ovnis:SOS a la humanidad”, aunque el primer libro que se publicó de él fue el segundo que escribió, titulado “Existió otra humanidad”, y en el que investigaba las “Piedras de Ica”. A raíz del éxito de este libro, en ese mismo año, pudo por fin ver la luz el primero: “Ovnis: SOS a la humanidad”. A pesar del éxito de sus investigaciones, en 1977 comienza a tener serios problemas para seguir difundiendo el tema ovni por causa de diversas presiones, por lo que decide abandonar el periodismo para dedicar todo su esfuerzo a la investigación del fenómeno OVNI. Durante varios años se dedicó a investigar a lo largo y ancho del mundo, siempre tras los ovnis. Los libros se sucedían: “100.000 km tras los ovnis”, “Documentos oficiales del Gobierno Español”, etc. Hasta que en el año 1977 una información vino a cambiar el curso de su vida. Un equipo de científicos vinculados a la NASA -no católicos- había demostrado, tras tres años de investigación, que el cuerpo que envolvió la Sábana Santa correspondía a Jesús de Nazaret. Hasta ese momento a Juanjo, según sus propias manifestaciones, la figura de Jesús de Nazaret le había traído sin cuidado. Pero a partir de ese día, y a raíz de esa investigación, algo nuevo empezó para él. Escribió su libro “El Enviado” basado en dichas investigaciones, y fue ese libro el que le llevó a entrar en contacto con el Mayor, que le proporcionaría toda la documentación para poder escribir su famosa saga de “Caballo de Troya”. En 1979 dejó el periodismo activo y se dedicó a la investigación por completo. Desde entonces ha ido compaginando sus investigaciones sobre los ovnis y los “no identificados”, con la de la vida de Jesús de Nazaret. El 31 de julio de 1995 vio cumplida su mayor ilusión. Vivir al lado del mar, de la mar, como a él le gusta decir, en Barbate, en una casa llamada Abba, junto a su esposa Blanca y sus dos perros. Lo cierto es que muchas de sus investigaciones y el material de donde saca información no lo conocemos, como él mismo dice cuando le hemos preguntado, «si supierais la verdad no me creeríais». Este es a grandes rasgos J.J. Benítez. un hombre que celebra la Nochebuena el 21 de agosto. En enero de 2021 falleció Blanca su esposa, Juanjo Benítez atravesó una oscura etapa. En 2023 conoció a Inmaculada, su actual esposa: una mujer que lo rescataría de las tinieblas.





