La Bhagavadgītā
La Bhagavadgītā
En algún lugar del tiempo –no en un calendario, sino en la curva tensa de una conciencia desgarrada– un príncipe se detiene. No por cobardía, sino por algo peor: lucidez. Frente a él, el campo de batalla de Kurukshetra ruge con tambores, con lanzas, con parientes alineados como piezas de ajedrez que sangran. Y Arjuna, héroe por oficio, descubre de pronto que no puede mover una sola ficha sin fragmentarse el alma.
Ahí, justo ahí, comienza la Bhagavadgītā. No con una gran hazaña, sino con una duda.
Este pequeño gran texto –incrustado como una gema en el vasto y casi inabarcable Mahābhārata– no se conforma con sermonear desde los cielos. Habla desde la tierra. Desde el barro moral del que están hechas todas las decisiones humanas. Su protagonista, Arjuna, es escoltado por Krishna, un dios con vocación de cochero, quien, lejos de resolverle el problema, le ofrece algo mucho más desconcertante: perspectiva.
Lo que sigue es una conversación que parece un duelo y una revelación a la vez. Krishna no le pide a Arjuna que sienta menos, sino que vea más. Le habla de dharma (ese deber que no siempre coincide con la ley ni con la ética del confort), de karma yoga (la acción sin apego, tan antinatural como necesaria), de bhakti (la devoción que no exige pruebas) y de jñāna (el conocimiento que no salva pero ilumina).
Como un río que se empeña en fluir por múltiples cauces, la Bhagavadgītā recoge ideas del Sāṃkhya, del Vedānta, del yoga… y de la experiencia humana cuando se enfrenta a esa pregunta que nunca caduca: ¿cómo actuar cuando todo parece estar en juego, incluso uno mismo?
Krishna no le dice a Arjuna que renuncie. Le pide que luche. Pero no como quien se hunde en la furia, sino como quien ofrece cada gesto como una ofrenda, cada espada como un incienso. Actuar, sí, pero sin apropiarse del fruto. Vivir, pero sin aferrarse al yo. Una receta tan impracticable como luminosa.
Durante dieciocho capítulos que tienen el ritmo de un poema y la precisión de una disertación filosófica, la Bhagavadgītā se convierte en un espejo ineludible: quien se atreve a leerla en serio ya no puede fingir que ignora el peso de sus actos. Ni su ligereza.
No es solo un libro. Es una tensión viva entre el hacer y el ser. Entre la espada y la flor de loto.
Por eso no extraña que Gandhi la haya leído como un evangelio sin iglesias, que los románticos alemanes la hayan admirado como quien espía un misterio ajeno, y que aún hoy, entre correos urgentes y rutinas sin gloria, alguien la abra buscando no una respuesta, sino una dirección.
Porque si hay algo que enseña la Bhagavadgītā, es que el verdadero campo de batalla no está afuera, sino justo en medio del pecho.
Sinopsis de La Bhagavadgītā
La Bhagavadgītā es el texto más popular del hinduismo, con una notable influencia tanto en la tradición india como en el mundo moderno. Se trata de un libro perfecto, que, en apenas 700 estrofas, abre el camino de una nueva espiritualidad. La gran aportación de la Gītā consiste en facilitar la liberación del deseo sin tener que renunciar al mundo, en una síntesis de la vía del conocimiento y de la acción, ejemplificada en la figura del karma yogui: a la vez un asceta entregado a la meditación, un hombre de acción envuelto en la trama mundana y un devoto que consagra sus obras a la divinidad. La presente edición ofrece una traducción fiel de la Bhagavadgītā al lector no especializado; una traducción fluida que no se aparta del original y que al mismo tiempo hace justicia a la lengua castellana. Además, esta versión ofrece una herramienta para que los lectores puedan comparar las traducciones con el original sánscrito incluyendo el texto original con una glosa o traducción literal palabra por palabra.
La Bhagavadgītā
| Autor | Anónimo |
|---|---|
| Portada | Ver portada |
| Editorial | Editorial Kairós |
| Año | 2023 |
| Idioma | Español |
| Encuadernación | Tapa blanda |
| Nº de páginas | 417 |
| ISBN | 9788411211321 |






