La conciencia infinita: el viaje de un neurocirujano al corazón del universo consciente

La conciencia infinita: el viaje de un neurocirujano al corazón del universo consciente

Si alguna vez pensaste que la conciencia era una especie de humo etéreo que emana del cerebro como el aroma del café por la mañana, el doctor Eben Alexander —neurocirujano, académico y, para colmo, escéptico reconvertido— tiene algo que decirte. O más bien, algo que gritarte desde el otro lado del velo. Porque en La conciencia infinita, no estamos ante una meditación filosófica o un tratado místico, sino ante el testimonio de alguien que asegura haber visto lo que hay más allá… cuando su cerebro, literalmente, dejó de funcionar.

La historia empieza con una meningitis bacteriana fulminante, de esas que no solo te tumban sino que te desconectan del mundo como quien apaga un router. En ese coma profundo, sin neocórtex operativo —es decir, sin el centro de mando de la experiencia humana en actividad—, Alexander vivió lo que él describe como una experiencia cercana a la muerte (ECM) tan vívida como un incendio en medio de la noche. Pero lo verdaderamente incómodo para la ciencia ortodoxa no es su relato de luces y seres amorosos, sino su tesis: la consciencia no nace del cerebro, sino que el cerebro es apenas su antena, su intermediario, su pobre traductor.

Así como Copérnico se atrevió a decir que la Tierra no era el centro del universo y Galileo acabó en arresto domiciliario por mirar demasiado las estrellas, Alexander desafía el modelo materialista que reina en la neurociencia moderna. Y lo hace con una mezcla de autoridad clínica y fervor casi místico. Porque no habla como gurú de feria ni como youtuber iluminado, sino como quien ha pasado más tiempo con bisturís que con biblias, y aún así —o quizá por eso mismo— se atreve a sugerir que hay algo más allá de la sinapsis y los neurotransmisores.

Durante su travesía extracorpórea, describe encuentros con entidades que emanan amor, sensaciones de unidad que harían sonrojar al Dalai Lama, y una comunicación telepática libre de palabras, egos o WiFi. Nada de túneles trillados o coros celestiales kitsch: su universo postraumático es más complejo, más intenso y, curiosamente, más real que la sala de cuidados intensivos que lo rodeaba.

Ahora bien, no todo el mundo aplaude de pie. El libro ha sido objeto de escepticismo feroz y críticas ácidas por parte de colegas científicos que no están dispuestos a intercambiar microscopios por metafísica. Pero ahí está precisamente lo interesante: La conciencia infinita no busca convencer con fórmulas ni evangelizar con dogmas. Es, ante todo, una provocación intelectual. Un dedo en la llaga del pensamiento moderno que insiste en reducir la conciencia a una secreción neuronal más.

Alexander no niega la ciencia. Al contrario: la convoca, la interpela y la empuja al borde del abismo epistemológico. Porque, ¿qué hacemos cuando la experiencia contradice los modelos?, ¿qué sucede cuando un neurocirujano formado en Harvard afirma que lo más real que ha vivido ocurrió cuando su cerebro estaba clínicamente apagado?.

En última instancia, este libro es menos una explicación y más una invitación. Una invitación a considerar que quizá estamos leyendo mal el mapa de la mente. Que la consciencia no es un accidente evolutivo ni un subproducto biológico, sino la materia prima del cosmos. Como si en lugar de estar dentro del universo, fuéramos el sueño que el universo está teniendo de sí mismo.

Una herejía, dirán algunos. Una esperanza, dirán otros. Pero sobre todo, una historia que nos recuerda —con ironía involuntaria y profundidad radical— que tal vez la muerte no sea el fin, sino el principio de la gran conversación.

Sinopsis de La conciencia infinita: el viaje de un neurocirujano al corazón del universo consciente

En 2008, el cerebro del doctor Eben Alexander se vio gravemente dañado por un caso devastador de meningitis bacterias que lo mantuvo en coma en una semana. Durante aquellos siete días, este prestigioso neurocirujano se sumergido en los reinos más recónditos de la mente, y lo que aprenda entonces cambia todo lo que creía saber sobre el cerebro y la conciencia. Cuando regresó, trajo consigo una historia asombrosa. Desde esta experiencia cercana a la muerte, Alexander se ha dedicado a explorar una pregunta que sigue confundiendo a toda la comunidad científica: ¿si no es un subproducto del cerebro, qué es la conciencia y de dónde viene? En la conciencia infinita aborda con gran detalle esta fascinante cuestión, y nos muestra paso a paso el camino que le ha llevado a concluir que el cerebro no es la fuente de la conciencia, sino más bien una prisión, de la que nuestra conciencia se libera en el momento de la muerte corporal.

La conciencia infinita: el viaje de un neurocirujano al corazón del universo consciente

AutorDr. Eben Alexander
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EditorialSirio
Año2019
IdiomaEspañol
EncuadernaciónTapa blanda
Nº de páginas388
ISBN9788418000010

Dr. Eben Alexander

Dr. Eben Alexander

Graduado de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, el Dr. Alexander recibió su título de médico en la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke en 1980.

Enseñó neurocirugía en la Escuela de Medicina de Harvard en Boston durante quince años, y ha realizado más de 4.000 operaciones de neurocirugía. Durante su carrera académica, fue autor o coautor de más de 150 capítulos y artículos en revistas revisadas por expertos, fue autor o editor de cinco libros sobre radiocirugía y neurocirugía, y realizó más de 230 presentaciones en conferencias y centros médicos de todo el mundo.

Es el autor de los best seller ”La prueba del cielo”, “El mapa del cielo” y “La conciencia infinita”. Desde su ECM, el Dr. Alexander se ha dedicado a compartir información sobre experiencias cercanas a la muerte y otras experiencias de transformación espiritual, y lo que nos enseñan sobre la conciencia y la naturaleza de la realidad.

Fuente: https://icloby.org/equipo/eben-alexander/

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