Mahabharata: vol. 2 de 2

Mahabharata: vol. 2 de 2

Hay libros que uno lee; hay otros que lo leen a uno. Y luego está el Mahābhārata, ese monstruo literario con alma de oráculo que, más que contarse, se despliega como una constelación de dilemas morales, batallas sangrientas y verdades incómodas. Atribuido al sabio Krishna Dvaipayana Vyasa —que, como buen autor mítico, es al mismo tiempo personaje, compilador y enigma—, esta epopeya sánscrita de más de 100,000 versos hace que «Guerra y paz» parezca una breve carta de amor.

No es solo una guerra fratricida entre los Pándavas y los Kauravas, esos primos que optaron por matarse en lugar de ir a terapia familiar. Es una enciclopedia en verso, una selva de símbolos, una radiografía del alma india que mezcla política, religión, mitología, estrategia militar, teología y, por si faltara algo, recetas morales para toda ocasión. Es, en fin, lo más parecido a un universo literario que puede recitarse en sánscrito sin perder el aliento ni el sentido (aunque este último a veces tambalea).

En el centro de esta tempestad narrativa está la batalla de Kurukshetra: un campo de guerra que se convierte en escenario existencial. Allí, Arjuna —guerrero valeroso con una crisis existencial digna de Hamlet— se paraliza ante la idea de matar a sus propios parientes. Su auriga no es otro que Krishna, dios disfrazado de cochero, quien le responde no con un grito de guerra, sino con una clase de filosofía condensada en 700 versos: el Bhagavad-gītā. Este diálogo entre el deber y el deseo, entre la acción y la renuncia, ha iluminado a ascetas, generales y confundidos de toda índole durante más de dos milenios.

Pero reducir el Mahābhārata a esa escena gloriosa sería como leer solo el horóscopo de un periódico y creer que se ha entendido el mundo. Porque esta obra está hecha de capas: historias dentro de historias, fábulas, discursos, parábolas que hacen que el lector se pierda… justo para encontrarse. El texto no es lineal ni busca serlo. Es un laberinto moral donde no hay héroes puros ni villanos absolutos. Incluso los más virtuosos, como Yudhishthira, tienen su momento de sombra. Incluso los más pérfidos, como Duryodhana, despiertan una piedad incómoda. Aquí, la virtud y la traición conviven como viejos amigos en la misma mesa de dados.

Krishna, por su parte, no es el dios de las certezas, sino el de las paradojas. Su consejo suena como una invitación a actuar sin deseo del fruto, a luchar sin odio, a vivir con desapego… Es decir, a ser humanos sin sucumbir a lo humano. Una propuesta tan desconcertante como iluminadora, como si Buda hubiese sido estratega de guerra.

Y entonces, ¿qué es el Mahābhārata? ¿Un texto sagrado? ¿Una saga dinástica? ¿Una meditación sobre el caos disfrazada de poema épico? Sí, y más. Es el espejo de una civilización y de nuestras propias contradicciones. Nos habla del deber cuando el deber duele, de la familia cuando la sangre pesa más que el amor, del destino cuando este parece una broma cruel escrita por un guionista de tragicomedias.

En su desmesura, el Mahābhārata no ofrece soluciones, sino preguntas. Y no hay nada más profundamente humano —ni más profundamente divino— que eso.

Sinopsis de Mahabharata: vol. 2 de 2

La época: hace cinco mil años; el lugar: un bosque tranquilo y exuberante de la India; la escena: un cónclave de santos, ascetas y Suta Gosvami, un joven pero ya famoso sabio. Los ascetas le preguntaron con respecto a su reciente peregrinación y Suta les dijo que había sido testigo de un gran sacrificio durante el cual Vaishampayana, discípulo del famoso Vyasa, contó la historia maravillosa que se llama Maha-bharata. Saunaka le pidió a Suta que repitiera fielmente todo lo que había escuchado y éste último aceptó de buena disposición. Así comenzó el Maha-bharata de Vyasa, una de las obras más magníficas que la humanidad ha podido recibir.

Mahabharata: vol. 2 de 2

AutorKrishna Dvaipayana Vyasa
PortadaVer portada
EditorialEditorial Hastinapura
Año2024
IdiomaEspañol

Krishna Dvaipayana Vyasa

Krishna Dvaipayana Vyasa

Viasa es un escritor legendario de la antigüedad hinduista, cuyo nombre verdadero es Krishna-Dwaipayana. Es el cuarto miembro del rishi parampara (sucesión de gurús y discípulos) de la escuela Advaita, en la que Shankará Acharia (788-820) es la figura principal. Se le llama también Veda Vyasa (‘divisor del [Rig] Veda’) para explicar por qué más del 90 % del texto tanto del Sama-veda como del Iáyur-veda son copiados del Rig-veda: Viasa habría ‘dividido’ o reorganizado el Rig-veda (que afirma haber sido escrito por 10 poetas religiosos, a los que menciona por nombre) en aquellos otros dos textos, para facilitar su comprensión o para facilitar el recuerdo de sus mantras.

El texto épico Majabhárata (siglo III a. C.) afirma haber sido escrito por Viasa. Tradicionalmente también se considera que Viasa fue autor de todos los textos anónimos de la India, como los más de cien Upanishads (compuestos desde el siglo VI a. C., los más de veinte Puranas (escritos desde el siglo II d. C.), incluido el más moderno, el Bhagavata-purana (escrito en el siglo XII d. C.) y también el Yoga-vasishta (escrito después del siglo XII d. C.).

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Viasa

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